Blog: Be a water expert my friend – capítulo 1

Este post, y en concreto su título, viene motivado por una pregunta que un buen amigo me formuló recientemente. Como se trata de un amigo de la infancia y siempre leal, he creído necesario hacer un post al respecto para darle una respuesta lo más completa y sincera posible sobre el tema, sin extenderme más de lo necesario en detalles técnicos.

En primer lugar cabe decir que la ósmosis inversa es una tecnología que en general resulta efectiva y probada para el uso que tiene, que es producir a partir de un agua de aporte más o menos concentrada en sales y otras impurezas disueltas un agua de pureza mucho más elevada, llamada también agua permeada o osmotizada a la vez que produce también un agua de rechazo más concentrada aún que el agua original. Los porcentajes de agua permeada y rechazada difieren bastante en función de la calidad del agua de aporte, el diseño del equipo de ósmosis inversa y la calidad de agua permeada que se quiera alcanzar.

¿EN QUÉ SE BASA LA TECNOLOGÍA DE OSMOSIS INVERSA?

La tecnología de ósmosis inversa se basa, valga la redundancia, en el fenómeno de la ósmosis (no inversa en este caso). Este fenómeno se da constantemente en la naturaleza y para visualizarlo suele ser muy visual imaginarse un depósito de agua con dos compartimentos separados por una membrana semipermeable. Una membrana semipermeable ideal sería aquella que dejara pasar únicamente el agua sin dejar pasar las impurezas disueltas. Hagamos un pequeño experimento mental en que tenemos un tanque de agua líquida con una concentración determinada de sales disueltas con una membrana semipermeable que separa el tanque en dos compartimentos. Si en el momento inicial la concentración de sales es igual en ambos lados, a simple vista no pasará nada; y he dicho a simple vista, porque en realidad habrá moléculas de agua pasando a través de la membrana en ambas direcciones, pero la cantidad de moléculas por unidad de tiempo que pasen del lado izquierdo al lado derecho será igual a la cantidad que pasa del lado derecho al izquierdo. Es bastante intuitivo que si las condiciones de temperatura, presión y concentración de sales son iguales a ambos lados de la membrana, no pase a nivel macroscópico nada destacable. Ahora prosigamos el experimento e imaginemos que añadimos al lado izquierdo del tanque una cantidad de sal elevada agitando rápidamente para que la concentración sea homegénea, por lo que la concentración del lado izquierdo será mayor que la concentración del lado derecho:

Lo que ocurrirá de forma espontánea es que “el sistema” tratará de equilibrar las concentraciones a ambos lados de la membrana. ¿Y cómo puede hacerlo “el sistema”? Pues básicamente aumentando el flujo de moléculas de agua que van del lado menos concentrado hacia el lado más concentrado para que la concentración del lado concentrado disminuya al haber más agua y la concentración del lado menos concentrado aumente al perder agua:

Ahora sí que observamos algo a nivel macroscópico, un pequeño aumento del nivel del agua en el lado concentrado y un pequeño descenso del nivel del agua en el lado menos concentrado. Lo que ha ocurrido es que el diferencial de flujo de agua entre un lado y otro de la membrana ha dado lugar a una diferencia de presión entre ambos lados, llamada presión osmótica. Al pasar agua de forma neta hacia el lado concentrado aumenta el nivel de agua en dicho lado dando lugar a una presión hidróstatica que tiende a empujar el agua en sentido contrario, por lo que cuando la presión osmótica y la presión hidrostática se igualan, se alcanza un nuevo equilibrio. La diferencia inicial de concentraciones que creamos al echar la sal al lado izquierdo se ha reducido pero no desaparecido, ya que la presión hidrostática impide que la presión osmótica consiga igualar las concentraciones. Ahora bien, ¿Qué pasaría si aplicamos en el lado concentrado una presión mayor que la hidrostática? ¿Podríamos llegar a forzar “el sistema” de forma que logremos “invertir” el flujo neto de agua desde el lado concentrado hacia el lado diluido? La respuesta es sí y ese es precisamente el principio de la ósmosis inversa: aplicar en el lado concentrado una presión suficiente para que el agua fluya de forma neta de un lado concentrado de la membrana a un lado diluido de la membrana. Esto hace que si en el lado diluido tenemos agua pura o simplemente nada podemos generar agua pura mientras tengamos agua concentrada y presión. Por lo tanto, como necesitamos mantener una presión que venza a la presión osmótica necesitamos energía. Osmotizar agua tiene un coste energético. Pero este coste energético tiene un sentido: conseguir un agua más pura.

¿ENTONCES VALE LA PENA?

Y ahora viene la parte polémica ( si es que has leído hasta aquí tras la parte técnica). He oído opiniones para todos los gustos, desde la gente que defiende a ultranza que el agua del grifo está bien hasta quien dice que por el sabor compra agua embotellada y punto. Yo creo que la osmosis inversa es un buen punto intermedio, ya que consumir agua embotellada no es muy sostenible y una osmosis se amortiza en un plazo razonable si dejas de comprar agua embotellada. No seré yo quien critique el agua del grifo ya que los controles que pasa son muy estrictos, pero tales controles están para garantizar la potabilidad del agua, no para que sea la mejor agua posible. Si aprovechas la presión que llega a tu casa gracias a la red de agua potable (recuerda que osmotizar cuesta energía) y los estrictos controles de calidad que pasa no está de más ponerle una membrana osmótica para quitar el cloro y las cloraminas (nadie me convencerá nunca de que beber agua clorada es saludable, aunque peor es no potabilizar claro), mejorar el sabor y tener un agua más baja en las sales o incluso metales que estén llegando en cantidades ínfimas y controladas (aunque se compruebe que el agua potable tiene una concentración de cobre por ejemplo que se mide en partes por billón, la concentración ideal de cobre sería cero). Mediante una ósmosis eliminas entre un 95 y un 99% de las sales y metales. Por otro lado se dice que un mínimo de dureza de 5 grados franceses debería tener el agua permeada. En este sentido muchos sistemas de ósmosis doméstica utilizan un post-filtro remineralizador (de carbonato de calcio) para añadir ese punto de dureza.

En conclusión, creo que sí puede tener sentido para muchas personas adquirir una ósmosis doméstica, siempre con cuidado de no pagar de más y calculando la amortización al dejar de consumir agua embotellada. Además es un agua mejor a nivel de neutralidad organoléptica para hacer buen café o cocinar.

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